domingo, 19 de abril de 2015
TDAH Y TAEKWONDO
Muchos padres inscriben a sus hijos con déficit de atención en artes marciales recomendados por médicos o psicopedagogos. Estos profesionales aseguran que incrementa la autoestima, mejora los problemas de conducta y la falta de concentración.
El deporte es la actividad socializadora clave en el ámbito infantil. No solo ayuda a mejorar las habilidades sociales fundamentales para un sano desarrollo emocional, sino que al realizar actividad física se libera endorfina, sustancia química del cerebro que reduce la tensión y mejora el bienestar.
Sin embargo, algunos deportes, en especial los que requieren un trabajo en equipo, suelen ser tan desafiantes para los niños con TDAH, que todas estas ventajas pueden desaparecer.
Los deportes individuales, como el taekwondo, suelen ser mejores para estos niños. De hecho, para ellos es más fácil concentrarse cuando tienen un contacto directo con su entrenador. Y aunque estos deportes sean individuales, siguen obteniendo muchos de los beneficios sociales de estar en un equipo, ya que con frecuencia son entrenados en grupos con otros niños, y sólo el esfuerzo y la instrucción son individuales.
Las actividades como el taekwondo incluye el rol de un modelo (el maestro), instrucciones claras e interacción con los compañeros, así como un absoluto control mental y físico. Los movimientos son suaves y existe un elemento de meditación que apela al control de uno mismo. Además, los profesores instruyen más de lo que entrenan, demuestran gradualmente al niño cómo hacer algo paso a paso, con lo cual hay poca oportunidad para la distracción.
Otra de las ventajas de las artes marciales tiene que ver con el uso de rituales, como el de reverenciar al instructor. Los rituales son positivos para los niños con TDAH, ya que producen un comportamiento automático. Además, las artes marciales pueden contribuir a que los niños incorporen rituales en otras áreas de sus vidas. Lo que ayuda a establecer rutinas en el día a día de un niño con déficit de atención.
EL MÉTODO TÁBATA
El método Tábata es un entrenamiento que consta de intervalos de alta intensidad (HIIT) que intercalan periodos de trabajo de alta intensidad con cortos periodos de descanso. Durante periodos de trabajo, con una duración de 20 segundos, realizaremos tantas repeticiones como nos sea posible de un mismo ejercicio, para aprovechar un merecido descanso de 10 segundos para volver a darlo todo en el siguiente intervalo.
El entrenamiento Tábata tradicional se compone de 8 intervalos de trabajo de 20 segundos, acompañado cada uno de 10 segundos de descanso. El resultado son 4 minutos de entrenamiento y cuyos beneficios son enormes. La primera ventaja es que este entrenamiento no necesita equipamiento alguno, tu cuerpo es tu mejor aliado y única herramienta. Además, son entrenamientos cortos y con una densidad de trabajo muy elevada, lo cual se traduce en mejoras de capacidad anaeróbica y forma física. Por último, ha demostrado ser un excelente entrenamiento para perder peso.
Las rutinas tábata más extendidas, al realizarse solo con el peso corporal, pueden llevarse a cabo en cualquier lado, ya sea en el gimnasio o en tu propia casa. Descubrirás un entrenamiento realmente efectivo y que puedes practicar donde quieras. ¿Estás buscando un entrenamiento que no te lleve mucho tiempo y te permita alcanzar tu objetivo de perder peso? Sin duda, el método Tábata se convertirá en tu mejor aliado.
viernes, 10 de abril de 2015
IMPORTANCIA DEL PROCESO EVOLUTIVO DEL DEPORTISTA
Hemos entrado en un período en el que prima conseguir el máximo rendimiento sin respetar las diferentes fases evolutivas en las que pasan los niños.
Un error grave de los entrenadores es saltarse alguna de estas fases, sólo por conseguir una medalla o un título, sometiendo a los jóvenes deportistas a cargas de trabajo ya sea físico, técnico-tácticos o psicológicos mas elevadas a las que corresponden al periodo en el que están, buscando la especialización cada vez antes.
Aunque en muchos casos se consiguen los objetivos a corto plazo, éste puede ser contraproducente a largo plazo, siendo ésta una de las causas principales del abandono del deporte, en cuestión, ya sea de forma competitiva o que se produzca un cambio de disciplina, por estar "quemados" de éstas.
Los entrenadores debemos, recapacitar y centrarnos en los fundamentos del entrenamiento y la educación física y no intentar saltarnos etapas, intentando quemar cada una de éstas para conseguir un perfecto desarrollo de nuestros deportistas, primando la formación al resultado.
Un error grave de los entrenadores es saltarse alguna de estas fases, sólo por conseguir una medalla o un título, sometiendo a los jóvenes deportistas a cargas de trabajo ya sea físico, técnico-tácticos o psicológicos mas elevadas a las que corresponden al periodo en el que están, buscando la especialización cada vez antes.
Aunque en muchos casos se consiguen los objetivos a corto plazo, éste puede ser contraproducente a largo plazo, siendo ésta una de las causas principales del abandono del deporte, en cuestión, ya sea de forma competitiva o que se produzca un cambio de disciplina, por estar "quemados" de éstas.
Los entrenadores debemos, recapacitar y centrarnos en los fundamentos del entrenamiento y la educación física y no intentar saltarnos etapas, intentando quemar cada una de éstas para conseguir un perfecto desarrollo de nuestros deportistas, primando la formación al resultado.
DIFERENCIA ENTRE DEPORTE Y ACTIVIDAD FÍSICA
Aunque creamos que es lo mismo, habitualmente confundimos estos dos términos.
La RAE, en su Diccionario de la lengua española, define DEPORTE como una «actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas»; también, en una segunda acepción, más amplia, como «recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico, por lo común al aire libre».Por otra parte, la Carta Europea del deporte lo define como: «Todas las formas de actividades físicas que mediante una participación organizada o no, tienen como objetivo la expresión o la mejora de la condición física y psíquica, el desarrollo de las relaciones sociales o la obtención de resultados en competición de todos los niveles».
Institucionalmente, para que una actividad sea considerada deporte, debe estar avalada por estructuras administrativas y de control reconocidas que se encargan de reglamentarlo (las organizaciones deportivas)
Por otro lado, se considera ACTIVIDAD FÍSICA cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía.
Por lo que salir con la familia en bici, es realizar ACTIVIDAD FÍSICA y competir en una carrera ciclista es hacer DEPORTE.
La RAE, en su Diccionario de la lengua española, define DEPORTE como una «actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas»; también, en una segunda acepción, más amplia, como «recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico, por lo común al aire libre».Por otra parte, la Carta Europea del deporte lo define como: «Todas las formas de actividades físicas que mediante una participación organizada o no, tienen como objetivo la expresión o la mejora de la condición física y psíquica, el desarrollo de las relaciones sociales o la obtención de resultados en competición de todos los niveles».
Institucionalmente, para que una actividad sea considerada deporte, debe estar avalada por estructuras administrativas y de control reconocidas que se encargan de reglamentarlo (las organizaciones deportivas)
Por otro lado, se considera ACTIVIDAD FÍSICA cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía.
Por lo que salir con la familia en bici, es realizar ACTIVIDAD FÍSICA y competir en una carrera ciclista es hacer DEPORTE.
LA CALISTENIA
La calistenia es un sistema de entrenamiento centrado principalmente en el movimiento de los distintos grupos musculares, más que en la potencia y el esfuerzo. La finalidad principal de los ejercicios calisténicos es la de mejorar nuestra agilidad, fuerza física y flexibilidad.
Como consecuencia de la ganancia de fuerza física con dicho entrenamiento, lograremos evitar lesiones, especialmente en la zona lumbar, que es un área bastante problemática para muchas personas. Desde mi punto de vista, los ejercicios calisténicos nos permiten entrenar de una manera armónica y equilibrada el total de nuestros músculos, mejorando nuestra postura y manteniendo bien cuidadas nuestras articulaciones.
Si queremos comenzar a realizar ejercicios calisténicos, debemos tener claro que la prioridad de este entrenamiento recae en realizar los ejercicios con la mejor técnica posible, controlando totalmente el mayor recorrido en cada movimiento que ejecutamos.
Como consecuencia de la ganancia de fuerza física con dicho entrenamiento, lograremos evitar lesiones, especialmente en la zona lumbar, que es un área bastante problemática para muchas personas. Desde mi punto de vista, los ejercicios calisténicos nos permiten entrenar de una manera armónica y equilibrada el total de nuestros músculos, mejorando nuestra postura y manteniendo bien cuidadas nuestras articulaciones.
Si queremos comenzar a realizar ejercicios calisténicos, debemos tener claro que la prioridad de este entrenamiento recae en realizar los ejercicios con la mejor técnica posible, controlando totalmente el mayor recorrido en cada movimiento que ejecutamos.
LA SANA COMPETITIVIDAD
Competir es bueno, siempre que entienda que con quien compito es conmigo mismo. No me comparo con los demás. Me comparo conmigo, y fruto de esta comparación valoro mi progreso y mi crecimiento. En esta idea de competición no hay adversario, y no me preocupa el resultado, sino dar lo mejor de mí.
Llegamos a este mundo con unas características personales (biológicas, genéticas...) y en unos contextos sociales (familiares, educativos, económicos, políticos) de los que no somos responsables, A pesar del enorme condicionante que esas circunstancias implican, es indudable que a lo largo de nuestra vida, con nuestro propio esfuerzo y con nuestras múltiples elecciones, conquistamos libre y responsablemente nuestra personalidad moral. En definitiva, nos vamos haciendo mejores o peores personas. Si bien es cierto que el sentido o intención de progreso, de mejora, de búsqueda de perfeccionamiento, no es patrimonio exclusivo de ninguna actividad humana específica, no lo es menos que el deporte. El deporte representa en sí mismo un paso adelante en este proceso civilizador porque en él no se valora a las personas por factores fortuitos o azarosos, sino que se reconoce el mérito aquí y ahora, es decir en el momento de la competición.
El deporte, juego competitivo, configura, con sus victorias y derrotas, una especie de representación micro cósmica de la sociedad. Pero con una gran diferencia, en el deporte estas consecuencias no son trágicas como en otras esferas de la vida. De ahí que para niños y niñas las experiencias deportivas conlleven, gracias a las sanas jerarquías y enriquecedoras diferencias que se fomentan con su práctica, un alto valor educativo y un verdadero aprendizaje para la vida.
Los niños pueden adquirir: en la victoria, seguridad en sí mismos, autoafirmación, modestia y generosidad con los derrotados; y en la derrota, un sano hábito de aceptar frustraciones y búsqueda de nuevos recursos personales para la superación. El deporte además puede favorecer la amistad, el compañerismo, la sociabilidad, el trabajo en equipo, y también puede ayudar a aceptar las reglas, a obedecer a la autoridad (árbitro, juez), y a comprender el sentido de la justicia.
En la búsqueda de la excelencia deportiva es indudable que la competición juega un papel primordial como medio idóneo para lograr el máximo valor ético del deporte, alcanzar la propia excelencia. Compitiendo, midiéndome con los mejores adversarios, es cuando me veo obligado a esforzarme al máximo para sacar lo mejor de mi mismo. Ese es el verdadero valor ético de la competición deportiva, “jugar cada partido mejor que el anterior. Jugar bien, ese es el triunfo verdadero”.
La sana competitividad es la que nos lleva a esforzarnos, a dar lo mejor de nosotros mismos, a progresar, a buscar nuevas estrategias para superarnos, a descubrir y aprender de nuestros errores y a buscar nuevas soluciones para mejorar. Sin ella no progresaríamos.
Llegamos a este mundo con unas características personales (biológicas, genéticas...) y en unos contextos sociales (familiares, educativos, económicos, políticos) de los que no somos responsables, A pesar del enorme condicionante que esas circunstancias implican, es indudable que a lo largo de nuestra vida, con nuestro propio esfuerzo y con nuestras múltiples elecciones, conquistamos libre y responsablemente nuestra personalidad moral. En definitiva, nos vamos haciendo mejores o peores personas. Si bien es cierto que el sentido o intención de progreso, de mejora, de búsqueda de perfeccionamiento, no es patrimonio exclusivo de ninguna actividad humana específica, no lo es menos que el deporte. El deporte representa en sí mismo un paso adelante en este proceso civilizador porque en él no se valora a las personas por factores fortuitos o azarosos, sino que se reconoce el mérito aquí y ahora, es decir en el momento de la competición.
El deporte, juego competitivo, configura, con sus victorias y derrotas, una especie de representación micro cósmica de la sociedad. Pero con una gran diferencia, en el deporte estas consecuencias no son trágicas como en otras esferas de la vida. De ahí que para niños y niñas las experiencias deportivas conlleven, gracias a las sanas jerarquías y enriquecedoras diferencias que se fomentan con su práctica, un alto valor educativo y un verdadero aprendizaje para la vida.
Los niños pueden adquirir: en la victoria, seguridad en sí mismos, autoafirmación, modestia y generosidad con los derrotados; y en la derrota, un sano hábito de aceptar frustraciones y búsqueda de nuevos recursos personales para la superación. El deporte además puede favorecer la amistad, el compañerismo, la sociabilidad, el trabajo en equipo, y también puede ayudar a aceptar las reglas, a obedecer a la autoridad (árbitro, juez), y a comprender el sentido de la justicia.
En la búsqueda de la excelencia deportiva es indudable que la competición juega un papel primordial como medio idóneo para lograr el máximo valor ético del deporte, alcanzar la propia excelencia. Compitiendo, midiéndome con los mejores adversarios, es cuando me veo obligado a esforzarme al máximo para sacar lo mejor de mi mismo. Ese es el verdadero valor ético de la competición deportiva, “jugar cada partido mejor que el anterior. Jugar bien, ese es el triunfo verdadero”.
La sana competitividad es la que nos lleva a esforzarnos, a dar lo mejor de nosotros mismos, a progresar, a buscar nuevas estrategias para superarnos, a descubrir y aprender de nuestros errores y a buscar nuevas soluciones para mejorar. Sin ella no progresaríamos.
OBESIDAD INFANTIL
En España, el exceso de peso alcanza ya al 40% de los niños y jóvenes de 3 a 24 años, con un 14% que sufre obesidad y el 26% restante, problemas de sobrepeso.
Algunas de las causas de este aumento del peso son la mala educación alimentaria y la ausencia de ejercicio físico.
Hoy en día hay una gran diferencia con los niños ahora y los de hace algunas décadas, la principal es el descenso de la actividad física. Hace años los niños pasaban una parte del tiempo de cada día jugando en la calle con otros niños (a la vez que mejoraba su socialización realizaba ejercicio físico), sin embargo, la falta de tiempo por parte de los padres para atender estás libertades de sus hijos ha hecho que hoy en día la gran mayoría de niños hayan sustituido parte de ese tiempo de juego físico por juego tecnológico, con el uso de videojuegos, ordenadores, etc. Disminuyendo así el número de calorías gastadas.
Algunas de las causas de este aumento del peso son la mala educación alimentaria y la ausencia de ejercicio físico.
Hoy en día hay una gran diferencia con los niños ahora y los de hace algunas décadas, la principal es el descenso de la actividad física. Hace años los niños pasaban una parte del tiempo de cada día jugando en la calle con otros niños (a la vez que mejoraba su socialización realizaba ejercicio físico), sin embargo, la falta de tiempo por parte de los padres para atender estás libertades de sus hijos ha hecho que hoy en día la gran mayoría de niños hayan sustituido parte de ese tiempo de juego físico por juego tecnológico, con el uso de videojuegos, ordenadores, etc. Disminuyendo así el número de calorías gastadas.
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