lunes, 13 de abril de 2020

CUENTO MOTOR: LLEGO TARDE A ENTRENAR

Un nuevo recurso para jugar con los más pequeños en casa, a la vez que realizamos actividad física, ejercitamos también su imaginación y creatividad.


Accede y podrás DESCARGAR el vídeo completo 
(10 minutos)

jueves, 26 de marzo de 2020

EFFIT GAME

Ya tenemos elaborado la primera versión del EFFIT GAME, un juego de mesa con objetivo motriz, ideal para jugar con los más pequeños en estos días de confinamiento.
Muy sencillo y divertido para que juegue toda la familia!!!
+ RECURSO EF

lunes, 23 de marzo de 2020

INACTIVIDAD DE LOS NIÑ@S DURANTE LA CUARENTENA: EL VALOR DEL JUEGO, LA ACTIVIDAD FÍSICA Y EL DEPORTE

Es en estos momentos de confinamiento, cuando todos extrañamos realizar algún tipo de actividad física, hasta a aquellos que nunca realizan nada en situaciones normales.
Pues imaginemos a los más pequeños, todo el día encerrados entre las cuatro paredes de casa, acumulando esa energía que les sale por todos los poros de su piel.
Es ahora cuando valoramos la importancia de la actividad física, el deporte o simplemente el juego al aire libre.
Lo extrañamos, porque es necesario para nuestra salud física, pero también para nuestra salud psicológica.
Esas actividades tan cotidianas, que en los últimos tiempos las hemos abandonado o no dado la gran importancia que tienen.
Nuestros niños y jóvenes, pasan mucho tiempo delante de las pantallas, con el riesgo de obesidad infantil que acarrea esto, castigamos con quitar del deporte a nuestros hijos por portarse mal o sacar malas notas, no tenemos tiempos para ir a jugar al parque con una pelota, o salir a dar una vuelta con la bicicleta o patinete, todo esto, acciones contraproducentes.
Debemos buscar, durante estos días de confinamiento, actividades que impliquen alguna acción motriz en los niños, actividades en las que se muevan, aunque sabemos que es complicado, por el espacio y carecer de materiales, siempre podemos consultar recursos que nos puedan brindar en webs especializadas y redes sociales.
Otra cosa importante es intentar seguir, en la medida de lo posible, con las rutinas, y evitar el uso prolongado de las pantallas, tanto móviles, tablets como videojuegos, y controlar la ingesta de bollerías y alimentos azucarados.
Esperemos que después de esta situación tan drástica que estamos pasando, valoremos más que el realizar deporte o jugar simplemente, son actividades esenciales para nuestras vidas y que le demos la importancia que tienen, porque cuando nos privan de ellas nuestra salud se resiente.

viernes, 20 de marzo de 2020

7 BENEFICIOS DEL JUEGO EN LOS NIÑ@S.

En la infancia, el juego adquiere una importancia vital, dado que permite al niño explorar el entorno y favorecer las interacciones con los objetos, con el medio, con otras personas y consigo mismo.
Y es que el juego es un asunto muy serio. Los más pequeños se comunican y se expresan a través del juego, se trata de una de las principales formas que tienen de relacionarse con los demás, por lo que será un elemento clave en la definición del comportamiento social de la persona.
A continuación, te resumimos brevemente los beneficios que el juego aporta a los más pequeños:

1- Contribuye al desarrollo físico: Todos los juegos de movimiento tienen un papel relevante en el desarrollo psicomotor de los más pequeños, contribuyendo a la maduración nerviosa y estimulando la coordinación de las diferentes partes del cuerpo. Es a través del juego como se ejercitan la motricidad gruesa y fina, y se desarrollan las capacidades sensoriales.
2- Es un interesante medio de socialización: Mediante las relaciones con otros niños y con los adultos, es como los más pequeños aprenden a conocerse a sí mismos, a construir su representación en el mundo y aprenden las normas sociales necesarias para integrarse en la sociedad. Interesante, ¿verdad?
3- Fomenta la creatividad y la imaginación: Muchos juegos permiten a los más pequeños estimular su pensamiento abstracto y aprender a resolver problemas imaginando posibles soluciones. En este aspecto, destaca el juego simbólico, en el que el niño se inventa su propio mundo a partir de aquello de lo que vive, adaptándolo a sus necesidades.
4- Fomenta el desarrollo intelectual: Jugando se obtienen nuevas experiencias, se cometen aciertos y errores, se aplican los conocimientos adquiridos y se resuelven problemas. El juego estimula el desarrollo de las capacidades de pensamiento, de la creatividad infantil, y crea zonas potenciales de aprendizaje. ¡Todo son ventajas!
5- Permite la adquisición de valores: Como muchas veces hemos comentado en otros artículos, la mejor forma de transmitir valores es mediante la práctica. ¿Y que hay más práctico que vivir un juego, en el que todo nuestro cerebro se concentra en una misma actividad?
6- Fortalece la autoestima: En el juego se activan todos los recursos y capacidades del individuo, siendo un mecanismo de autoafirmación de la personalidad. El juego permite a los más pequeños conocerse mejor, ver sus fortalezas y debilidades y contribuir en la construcción de su autoestima.
7- Y todo mientras lo pasan en grande!: La principal característica que define al juego es la diversión. Para los niños y niñas debe ser un momento de placer, en el que disfruten con otras personas y su entorno, y que se base en una experiencia de libertad. ¡Solo así aprovecharán completamente el aprendizaje del juego!

¿CÓMO ACTÚA LA PSICOMOTRICIDAD EN LOS 4 ÁMBITOS DE DESARROLLO DEL NIÑ@? FÍSICO, EMOCIONAL, SOCIAL Y COGNITIVO

Los niveles de desarrollo global de un niño son el físico, el emocional, el social y el cognitivo.
Estos cuatro ámbitos componen la totalidad de un sólo individuo. Todos ellos van unidos y difícilmente uno puede avanzar si otro está bloqueado. Los menores de 7 años aún tienen pensamiento preoperatorio (lo que sienten, piensan, ven, viven, perciben… es una unidad) y en su proceso de desarrollo, lo ideal es ir cuidando de la globalidad.
La psicomotricidad trabaja estos cuatro ámbitos a través del juego y del movimiento, ya que, desde el propio cuerpo, se realizan todos los aprendizajes, y se perciben y asumen todas las realidades.
Explicaré de qué manera la psicomotricidad actúa y mejora cada uno de ellas.

Mejoras a nivel físico
Quizá este sea el nivel más obvio de explicar: el hecho de “hacer gimnasia” tiene unos beneficios físicos para el niño, mejorando su capacidad física/motora general.
Los niños pueden y deben fortalecer su sistema muscular, favoreciendo la flexibilidad y fuerza, aumentando el equilibrio (estático y dinámico), dominio y conocimiento del propio movimiento corporal. Mejorando la coordinación y la lateralidad.
Y todo esto, además, mejora la calidad del descanso en el sueño.

Mejoras a nivel emocional
Conocer el propio cuerpo, los límites y capacidades aumenta la autoestima y la seguridad en sí mismo. El niño siente que puede valerse él solo para conseguir los propios logros, ya que los movimientos que puede hacer aumentan de dificultad en la medida que él va eligiendo esa dificultad, por tanto es una autosuperación continua.
A través del cuerpo, del movimiento, el niño expresa todo lo que siente y da salida a esos sentimientos, que no quedan reprimidos por falta de expresión verbal, sino que salen y se gestionan en el lenguaje de los niños que es el juego y el movimiento.

Mejoras a nivel social
A través del propio cuerpo, el niño va a llegar al conocimiento del mundo que le rodea, y será a través de lo que ve, toca y siente, la manera en la que irá eligiendo cómo posicionarse en ese mundo que está descubriendo a través de sus sentidos.
El juego simbólico en una sala de psicomotricidad se da de una forma auténtica, ya que ningún elemento o módulo tiene forma o significado concreto, sino que los niños van creando los escenarios que necesitan representar o revivir de su vida real y traerlo a la sala para vivirlos desde la seguridad de un espacio contenido.
Una sala de psicomotricidad favorece el crecimiento a nivel relacional y social de los niños por las propias relaciones que se crean en la sala, con sus conflictos y resolución, con momentos de cooperación, de creación común, de juego compartido, etcétera. Y también por las relaciones que los niños traen de fuera y expresan y resuelven en la sala.

Mejoras a nivel cognitivo
Los movimientos energéticos o vigorosos oxigenan el cerebro y segregan irisina (hormona que activa los genes que participan en la memoria y aprendizaje).
Además de esto, hay conjuntos de ejercicios físicos y movimientos corporales que persiguen mejorar las funciones cognitivas de forma concreta: ejercicios de lateralidad, de enfoque y de energía para coordinar hemisferios cerebrales, lóbulos altos y bajos y zonas anterior y posterior del cerebro.
Esta gimnasia que se especifica en la coordinación cerebral es muy efectiva a la hora de expresar, memorizar, incrementar la creatividad, concentración, facilitar las habilidades lecto-escritoras, etcétera.
Por tanto, cuando hay un bloqueo o dificultad en el aprendizaje, poder activar, coordinar o relacionar las partes cerebrales responsables de este bloqueo, mejora y facilita la continuidad de dicho aprendizaje.

EL JUEGO LIBRE: UNA NECESIDAD PARA EL APRENDIZAJE.


El trabajo de los niñ@s es jugar, y jugar libremente es la manera de que descubran su entorno.
Intentar enseñar a un niñ@ algo que puede aprender por sí mismo no sólo es inútil, sino también perjudicial.
Ayudar al niñ@ para que suba a las barras de equilibrio o a un árbol, advertirles constantemente que se va a caer del tobogán, o intervenir cuando discute con otros niños por un juguete o por quién ha ganado, saber que les estamos haciendo un flaco favor, además del aspecto motor se está comprometiendo tambien su desarrollo psicológico.
Porque el decidir libremente con quién, dónde, cuándo y a qué jugar permite la adquisición de habilidades y destrezas, obliga a aceptar, negociar, pactar, tomar decisiones, resolver conflictos, ensayar, equivocarse, asumir riesgos, sobrepasar límites, y eso mejora la confianza y la resilencia, es decir, la capacidad de sobreponerse de manera optimista a las adversidades.
En la actualidad padres, madres y profesores supervisan las actividades de los niñ@s a escasa distancia y vigilan sus movimientos, sobreprotegiéndolos y privándolos de gran parte de esos aprendizajes.
El resultado es una notable falta de libertad para jugar y explorar por ellos mismos, para desarrollar intereses propios, para aprender a resolver sus problemas, cómo controlar su vida y, sobre todo, sus emociones.
El psicólogo Peter Gray, dedicado a la investigación de las formas en las cuales los niñ@s aprenden de forma natural y en el valor del juego, sostiene en sus artículos que la mejor forma de arruinar el juego infantil es “supervisar, halagar, intervenir”.
Pero el declive del juego libre no es sólo consecuencia de la superprotección de los padres. La tendencia a vivir en ciudades o grandes núcleos urbanos, el aumento del tráfico, los hábitos de vida, los extensos horarios laborales e incluso el tipo de urbanismo y las políticas infantiles desarrolladas durante décadas también han limitado el juego infantil. En las ciudades, los niños y sus juegos han desaparecido de las calles; fuera de los parques infantiles y las zonas de recreo, molestan. “Y a menudo esos espacios de juego público se caracterizan por su seguridad pero no invitan al juego espontáneo y creativo, y en ellos padres y madres supervisan las actividades a escasa distancia”, apunta Jaume Bantulà.
Sin riesgo, no hay aprendizaje
Los niñ@s necesitan poder experimentar situaciones de riesgo para su desarrollo.
En países como Reino Unido, Suecia, Australia o Canadá llevan años trabajando en esa dirección, partiendo de la base de que la asunción de riesgos es algo positivo y saludable para el desarrollo de los niñ@s. Y están actuando en consecuencia. Así lo vemos en las escuelas y parques infantiles, en los que la inclusión de troncos, columpios con neumáticos y suelos con arena y piedras son lo habitual, lejos ya de esos lugares en los que solo encuentran caucho bajo sus pies y plástico en sus manos.
En definitiva, en esta sociedad de las prisas, en la que no hay tiempo para nada, en la que vamos corriendo a todos lados y lo tenemos todo organizado al milímetro, se lo estamos extrapolamos a los niñ@s.
Debemos dejarlos que jueguen solos, tranquilos y a su ritmo, que creen su propia realidad, que se caigan y se levanten por sí mismos, en conclusión que se forjen su propia personalidad, para crear adultos bien desarrollados tanto en el aspecto motriz como en el psicológico.
Y recordar que TIEMPO JUGADO, TIEMPO APROVECHADO.

COMPETICIÓN TÓXICA



Interesante artículo, extraído de la web neuromotricidad.com, que hace preguntarnos si el modelo que se está llevando, es pan para hoy y hambre para mañana, al contrario del modelo de los países nórdicos que funcionan de otra manera, también ellos son el primer mundo por algo.

LA INACTIVIDAD FÍSICA AMENAZA DESDE LA INFANCIA.

Los niños pierden interés por los valores del deporte desde los 9 años
A partir de los 9 años, los niños valoran el deporte porque les ayuda a mejorar la nota y su posición social, pero no porque sea saludable y les hace sentirse bien. Es la antesala del sedentarismo y la obesidad social.
Según el Comité Olímpico Internacional, el deporte es un derecho humano que genera bienestar físico y emocional y transmite valores como el aprendizaje, el esfuerzo, la superación, la perseverancia, la igualdad, el respeto, la solidaridad y el compañerismo, entre otros.
Sin embargo, investigadores de la Universidad de Ginebra (UNIGE) han descubierto que, a partir de los 9 años, los niños consideran que el deporte es bueno porque les ayuda a mejorar las notas y su posición social, pero no porque sea una práctica saludable que les hace sentirse bien.
Así descubrieron que a partir de los 9 años, los niños practican deporte, sobre todo, porque les ayuda a mejorar su calificación escolar y a quedar bien con los amigos. No consideran tan relevante que el deporte les ayude a mantener la salud y a sentirse bien.
Añade que, aunque ese cambio de actitud hacia el deporte no disminuye su ritmo de actividad física, lo grave es que las motivaciones que argumentan los niños a esa edad para practicar deporte son positivas solo a corto plazo.
Eso significa que, cuando se hagan adultos, perderán el interés por el deporte y tenderán a ser más sedentarios, ya que las motivaciones pueriles pierden interés a medida que vamos madurando con la edad.
Según la OMS, el número de niños y adolescentes de entre 5 y 19 años de edad con obesidad se ha multiplicado por diez en los últimos 40 años.
En España, según la Comisión Europea, los adolescentes, aunque tienen un nivel de sedentarismo mucho más bajo que los adultos, presentan uno de los porcentajes más altos de sobrepeso y obesidad.

MAESTRO ¿LA COMPETICIÓN ES LO MÁS IMPORTANTE EN EL TAEKWONDO?


Un alumno pregunta a su maestro si la competición es lo más importante en el taekwondo, que si es por lo único que hay que entrenar.
Éste le responde, ¿tú que piensas?, el alumno influenciado por lo que ve en el entorno que le rodea, le dice que sí.
El maestro le argumenta:
El Taekwondo no es un reglamento,es una filosofía.
EL Taekwondo no son Trofeos y medallas, son formación y valores.
El Taekwondo no es ego y lucimiento, es humildad y respeto.
El Taekwondo no es cinturones y danes, es conocimiento y practica.
El Taekwondo no es negocio y marcas, es sentimiento y pasión.
El Taekwondo no es el mejor campeón, es la mejor persona.
El Taekwondo no es el rencor y la guerra, es la paz y armonía.
El Taekwondo no es el poder y el dinero, es la amistad y solidaridad.
El Taekwondo no es de quien más manda, es de quien mas lo siente.
El Taekwondo no es un mero deporte, es un Arte Marcial.
Ya te darás cuenta, que por no competir en Campeonatos no estás compitiendo, al contrario, estás participando en la competición más importante y dura, tu VIDA, y en ésta si que tienes que intentar ser el CAMPEÓN, compitiendo y superándote a tí mismo.
Gracias Maestro, ya comprendo que las medallas que no se cuelgan en el cuello son las más importantes. 

sábado, 9 de febrero de 2019

CUANDO EL DEPORTE BASE PIERDE SU SENTIDO EDUCATIVO Y SOLO VALEN LAS MEDALLAS

Cada niño/a ¿es un campeón en potencia?
Necesitamos cambiar de paradigma. No se puede hablar ya de una iniciación deportiva
fundamentada en la búsqueda del éxito final, sino de la ayuda al desarrollo personal. No debe organizarse el deporte escolar en función del punto de llegada (potencial campeón) sino del punto de a...rranque (capacidades personales); así lo define Parlebas (1976): “La perspectiva en la que se orienta la actividad física sitúa al niño en el centro de la educación. Interesa menos el ejercicio y más al que se ejercita.
Ya no preocupa tanto el modelar al niño sino dotarle de una gran disponibilidad motriz que le permita adaptarse mejor”.
Aceptar esto es aceptar las desigualdades existentes entre los niños/as, es decir, aceptar lo diferencial. No se trata de creer que todos los niños/as son igualmente aptos en ese momento, o potencialmente para el futuro, sino considerar que en esta etapa una superioridad de aptitudes no tiene más valor que una diferencia de peso, de talla o de color de ojos.

UN DEPORTE PARA “BUENOS” Y “MENOS BUENOS”
El deporte en edad escolar debe ser un auténtico deporte para todos los escolares. Esto significa que todos y cada uno de los escolares puedan acceder, cualquiera que sea su condición física, a la práctica de actividades deportivas. Se trata de que puedan practicar aquellas que, dentro de la oferta de actividades existentes, sean de su interés, sin que su deseo se vea frustrado a priori por su capacidad física o por sus habilidades, sin discriminación alguna. ¡También a las actividades de competición! No puede pensarse que un proceso de iniciación deportiva sería
completa sí no se incluyera el aspecto competitivo; no sólo el intrínseco a la práctica de cualquier actividad deportiva, sino la propia competición reglada.
Por ejemplo, no puede entenderse que un escolar -y sus padres- se levanten tempranito el fin de semana, se vayan al sitio donde se celebra la competición, y que el "entrenador" de turno tenga al niño/a o joven sentadito en el "banquillo" la mayor parte del tiempo, simplemente por que no es del "equipo titular". Estos temas convendría que fueran regulados en las propias bases de la competición, "obliglando" a que se respete realmente que el deporte escolar sea algo para todos los escolares.
En particular, hay una realidad social incuestionable que es el deporte practicado con objetivos de rendimiento deportivo. También en el deporte escolar debe tener su sitio.
Estoy convencido que una práctica deportiva bien enfocada puede plantear objetivos de rendimiento sin que por ello deje de tener objetivos formativos y recreativos, y viceversa.
En cualquier caso no es aconsejable separar a los “buenos” de los “menos buenos”.
Pedagógicamente es perjudicial porque los primeros se suelen volver engreídos y entre los segundos, que aspiraban a estar entre los primeros, se producen grandes frustraciones.
Adaptar la práctica competitiva, para que todos se sientan protagonistas, y acorde a la edad de los participantes, para que la propia competición sea formativa.
Además la experiencia nos demuestra que el paso de un grupo al otro es muy frecuente,
sobre todo en edad escolar, donde el desarrollo biológico es determinante. Por lo tanto
abogo por unas prácticas comunes y de calidad y otras optativas para aquellos y aquellas que opten por el deporte con objetivos de rendimiento. Es decir, poniendo la diferencia en la intensidad y no en la calidad, con el propósito de que todos/as tengan las mismas oportunidades y la posibilidad de pasar de un hipotético grupo al otro.

LA COMPETICIÓN COMO MEDIO DE ENSEÑANZA DEPORTIVA

El actual modelo de competición en etapas de iniciación deportiva, en las distintas disciplinas no es acorde a las fases evolutivas de los practicantes.
Se ha copiado el modelo de los adultos para los niños, cuando unos no tienen nada que ver con los otros en los aspectos físicos y cognitivos y no están, hablando en términos madurativos, preparados para soportar unas cargas de trabajo ya sea físico como psicológico para la edad que tienen.
La competición debería ser un medio en el que los niños aprendan las reglas, la técnica y la táctica en un contexto sin presión y de forma lúdica y significativa.
Estamos creando adultos en miniaturas que repiten lo mismo que los mayores, y en la mayoría de los casos sin saber el por qué de las cosas.
A mi entender es el modelo idóneo de enseñanza deportiva competitiva, y fundamentado en las teorías del entrenamiento y de la
en el que los adultos demos los mecanismos para que éstos los puedan aprender y se afiance ese aprendizaje a través de las experiencias guiadas.
Durante los últimos años se ha discutido el valor real de la competición en el proceso deiniciación deportiva, al observarse comportamientos inadecuados o excesivamente competitivos (sólo vale ganar por encima de todas las cosas), por parte de deportistaa o de espectadores, que habitualmente son familiares de los propios participantes.
Sin embargo, la competición en sí misma no es negativa, sino su mala interpretación y aplicación en la enseñanza. Así, pese a que en la mayoría de casos no sucede, la competición siempre debe emplearse bajo un planteamiento eminentemente formativo. De esta manera, la competición debe considerarse como un acto pedagógico, un importante pilar del proceso de enseñanza y aprendizaje de nuestros jóvenes talentos .
Siguiendo esta línea, Sánchez Bañuelos reafirma la validez de la competición y de los juegos/deportes competitivos como un acto educativo: “el juego competitivo es un elemento educativo valioso no sólo por lo que puede tener de preparación hacia una posterior práctica deportiva, sino porque el binomio cooperación-competición se encuentra en la base de la vida misma y de la supervivencia del hombre como individuo y como especie”.
Además de subrayar el carácter educativo de la competición, es necesario también adaptar la competición a las características físicas, fisiológicas y psicológicas de los niños.Todas las observaciones e investigaciones realizadas muestran que los niños se divierten y aprenden más jugando con pocos jugadores en deportes de equipo y con reglas adaptadas. Siguiendo esta línea, es importante modificar el reglamento de las competiciones en la fase de iniciación deportiva.
Por último, para focalizar la atención de los niños en el desarrollo del juego y no en el producto final de la competición (ganar-empatar-perder), es importante establecer una, dos o tres metas concretas, relevantes y alcanzables. De esta manera, los deportistas mejoran sus habilidades y capacidades, dejando de lado el resultado de la competición y cambiando su criterio de éxito.
Hay diferentes perspectivas a la hora de definir y entender las iniciación deportiva que pueden variar en cuanto a la metodología utilizada, la especificidad o no del deporte y el ámbito deportivo en el cual se desarrollar.
El niño/a debe desarrollar una actividad física que sea satisfactoria para él según sus motivaciones, esto no supone la obligatoriedad de buscar el máximo rendimiento, pues el deporte se puede realizar de muchas maneras y perseguir diferentes objetivos.
Al hablar de edad de iniciación deportiva es preciso distinguir entre la edad adecuada para el inicio de la práctica deportiva y la edad de especialización, momento en que el niño/a se concentra exclusivamente en un deporte pensando en obtener una alta prestación.

LOS NIÑOS NECESITAN SER FELICES, NO SER LOS MEJORES

Todos los niños son distintos, aunque reciban la misma educación; nunca son iguales, cada uno tiene necesidades diferentes y una personalidad propia.
Muchas veces, en nuestro afán de querer imponerles nuestros modelos o ideales, cometemos el error de compararlos. Esta comparación, puede provocar en ellos una baja estima que genere miedos e inseguridades.
Por eso, no es extraño que en las últimas décadas muchos padres hayan asumido un modelo de educación sustentado en la hiperpaternidad.
Estas inseguridades pueden interferir en el desarrollo de sus habilidades y las posibilidades de expresar sus aprendizajes, por el temor a no cumplir con las expectativas que los adultos tenemos, en una sociedad donde parece que nada es suficiente y tenemos la sensación de que si no nos ponemos las pilas, nos quedaremos rápidamente atrás, siendo barridos por los nuevos adelantos.
Se trata de padres que desean que sus hijos estén preparados para la vida, pero no en el sentido más amplio del término sino en el más restringido y con una sola meta: quieren que sus hijos sean los mejores.
Y lo peor de todo es que creen que lo hacen "por su bien".
El principal problema de este modelo educativo es que añade una presión innecesaria sobre los pequeños, una presión que termina arrebatándoles su infancia y crea a adultos emocionalmente rotos.
Los peligros de empujar a los niños al éxito
Bajo presión, la mayoría de los niños son obedientes y pueden llegar a alcanzar los resultados que sus padres les piden pero, a la larga, de esta forma solo se consigue limitar su pensamiento autónomo y las habilidades que le pueden conducir al éxito real.
Si no le damos espacio y libertad para encontrar su propio camino porque le colmamos de expectativas, el niño no podrá tomar sus propias decisiones, experimentar y desarrollar su identidad.
Por eso, pretender que los niños sean los mejores encierra graves peligros:
- Genera una presión innecesaria que les arrebata su infancia.
La infancia es un periodo de aprendizaje, pero también de alegría y diversión. Los niños deben aprender de manera divertida, deben equivocarse, perder el tiempo, dejar volar su imaginación y pasar tiempo con otros niños. Esperar que los niños sean “siempre los mejores” terminará arrebatándoles su infancia.
- Provoca una pérdida de la motivación intrínseca y el placer.
Cuando los padres se centran más en los resultados que en el esfuerzo, el niño perderá la motivación intrínseca porque comprenderá que cuenta más el resultado que el camino que ha seguido. Por tanto, aumentan las probabilidades de que cometa fraude en el colegio, porque habrá perdido el interés por el camino, y sólo buscará el resultado.
- Planta la semilla del miedo al fracaso.
El miedo al fracaso es una de las sensaciones más limitantes que podemos experimentar. Y esta sensación está íntimamente vinculada con la concepción que tengamos sobre el éxito.
Por tanto, empujar a los niños desde temprano al éxito a menudo solo sirve para plantar en ellos la semilla del miedo al fracaso y que acaben siendo mediocres por ese temor a no lograr lo que se proponen.
- Genera una pérdida de autoestima.
Muchas de las personas más exitosas, profesionalmente hablando, no son seguras de sí. De hecho, muchas supermodelos, por ejemplo, han confesado que creen que son feas o están gordas, cuando en realidad son iconos de belleza.
Esto sucede porque el nivel de perfeccionismo al que siempre han estado sometidas les hace creer que nunca será suficiente y que basta el más mínimo error para que los demás las desprecien, y acabarán viviendo al pendientes de las opiniones de los demás.
¿Qué debe saber realmente un niño?
Los niños no necesitan ser los mejores, solo necesitan ser felices. Por eso, solo debes cerciorarte de que tu hijo sepa:
- Que es amado, de forma incondicional y en todo momento, sin importar los errores que cometa.
- Que está a salvo, que le protegerás y apoyarás siempre que puedas.
- Que puede hacer el tonto, perder el tiempo fantaseando y jugar con sus amigos.
- Que puede elegir lo que más le gusta y dedicarse a esa pasión, sin importar de qué se trate. Que puede pasar su tiempo libre haciendo collares de flores o pintando gatos con seis patas si es lo que le apetece, en vez de practicar la fonética o el cálculo.
- Que es una persona especial y maravillosa, al igual que muchas otras personas en el mundo.
- Que merece respeto y que debe respetar los derechos de los demás.
http://www.elclubdeloslibrosperdidos.org/2018/06/los-ninos-necesitan-ser-felices-no-ser.html
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EL DEPORTE COMO MEDIO DE INTEGRACIÓN


En muchas ocasiones los docentes no sabemos cómo actuar ante situaciones de discriminación o burla. O simplemente nos encontramos perdidos en el reto de intentar dar respuesta a la diversidad presente actualmente en nuestras aulas.

El área de Educación Física, tradicionalmente desvalorizada en el currículum escolar, representa una materia de gran importancia a la hora de afrontar conflictos y construir relaciones colaborativas que permitan llevar a cabo una inclusión social en nuestros grupos de clase.

Optar por el desarrollo de una deporte que apuesta por la inclusión social y educativa, significa dotar de un valor añadido al proceso de enseñanza-aprendizaje que llevamos a cabo desde los clubes.
Un deporte inclusivo es aquel en la que todo el alumnado tiene garantizado el acceso a la totalidad de los contenidos del currículum en cualquiera de las acciones formativas que se realizan por parte de los clubes deportivos, además de garantizar la participación de todo el alumnado en su desarrollo.

En el ámbito deportivo, las y los profesionales de educación física, no podemos quedar al margen de los procesos de construcción de una escuela inclusiva, en este sentido, desde el área de educación física, debemos orientar nuestros contenidos y nuestras sesiones hacia el desarrollo de valores y actitudes que potencien procesos de educación inclusiva.

La actividad física, influye directamente en el desarrollo físico y motor de quien la practica, pero además genera beneficios relacionados con el ámbito social, repercutiendo en la adaptación de las personas a su entorno, generando una población saludable y activa, y potenciando los valores de responsabilidad personal y colectiva en el desarrollo social, a través de distintos deportes y juegos pre-deportivos.

Hablar de inclusión social, nos lleva inevitablemente a pensar en deporte y actividad física adaptada, pero la inclusión educativa transciende esa barrera construida en torno a las capacidades y discapacidades, para fijar su influencia en el reconocimiento de toda la diversidad existente en el aula y dar respuesta a esta a través de distintas actividades.

Como docentes no debemos olvidarnos de utilizar estrategias educativas como la que se desarrolla con la puesta en marcha de “la alumna o alumno tutor”, donde estudiantes más avanzados tratan de colaborar ayudando a aquellas compañeras y compañeros que necesitan apoyo durante los juegos y actividades físicas que se proponen. Una estrategia que resulta muy beneficiosa en el trabajo con personas con movilidad reducida o dificultades de visión; la flexibilización del currículum debe convertirse en otro de nuestros objetivos a la hora de plantear actividades, modificando las reglas y normativas de los deportes y juegos deportivos propuestos en clase, teniendo en cuenta de esta forma toda la diversidad presente en nuestro aula; además, el fomento de actitudes positivas hacia la diversidad y las diferentes capacidades físicas de compañeras y compañeros, es un objetivo primordial que podemos trabajar desde los juegos de cooperación o de cooperación-oposición en equipo.

En los últimos años, el número de iniciativas de inclusión social que centran su intervención en el desarrollo de actividades deportivas ha crecido notablemente, convirtiéndose en una línea de futuro en el trabajo con colectivos socialmente excluidos.

Más allá de la escuela, la puesta en marcha de iniciativas de inclusión social centradas en la actividad física y deportiva, es uno de los grandes campos desde los que trabajar la inclusión social y educativa.

sábado, 11 de agosto de 2018

¡¡¡A JUGAR!!!

En el ámbito educativo, lo que se pretende desarrollar son las capacidades sociales, motrices, cognitivas e individuales. “El juego no es sólo el juego infantil. Jugar, para el niño y para el adulto,… es una forma de utilizar la mente, e incluso mejor, una actitud sobre cómo utilizar la mente. Es un marco en el que poner las cosas a prueba, un invernadero en el que poder combinar el pensamiento, lenguaje y fantasía” (Bruner, 1984. 219)

martes, 30 de enero de 2018

INICIACIÓN DEPORTIVA EDUCATIVA (POR JOSE MIGUEL ÁLAMO)

Artículo escrito por el Doctor en Educación Física por la ULPGC, José Miguel Álamo, extraído de laprovincia.es, que aborda la problemática en la que está inmersa el deporte en edad escolar.
Una de las noticias de las últimas semanas a nivel nacional ha sido el resultado que se produjo en un partido de fútbol de categoría alevín, 47 a 0. Los comentarios han sido variados en los medios de comunicación mediante titulares, por ejemplo: "Sólo una pregunta: ¿pensó ese técnico en el porterito del otro equipo?"; "un 47-0 que levanta indignación"; "la abusiva goleada que vuelve a abrir el debate en el fútbol formativo". Si analizamos minuciosamente este tema, podríamos ver que en general, estos resultados en competiciones de deporte en edad escolar, son más habituales de lo que creemos. En la temporada 2008-2009 en un partido de categoría alevín también, en otra comunidad autónoma de España, se produjo un 30-0.
Lo primero que hay que decir es que un sistema de competiciones adaptado a la edad de los niños y niñas puede contribuir en el desarrollo de su etapa de formación deportiva, entre los 6 y los 16 años. Sin embargo, en la actualidad, las competiciones tienen unas demandas para las que los jóvenes deportistas no están preparados ni física, ni psicológicamente.

Los efectos adversos del estrés que implica una competición en la que el valor del triunfo es lo único que importa son perjudiciales y provocan que los jóvenes abandonen el deporte antes de desarrollar sus conocimientos, habilidades, actitudes y valores de forma completa. Por ello, hay que tratar las competiciones sólo como un medio deportivo y social, no como un fin en sí mismo. Generalmente, una experiencia positiva produce hábitos de vida activos durante muchos años y esta es la esencia básica del aprendizaje deportivo, antes que ser un campeón.
Vemos todos los fines de semana, que desde los 4 años de edad, se participa en encuentros con reglamentos estrictos, árbitros, rituales copiados de las competiciones profesionales y la victoria como el objetivo principal. Aunque, cuando le preguntas a un entrenador, directivo, padre o madre, qué es para ellos lo más importante, responden que "formarse", después, durante la competición, vemos que lo significativo y el interés lo ponen en el resultado. La participación en competiciones desde edades en etapa de educación infantil es una dinámica que no se corresponde con principios ni objetivos educativos, porque tiene una consecuencia negativa desde una perspectiva ética, que es la falta de valoración del esfuerzo realizado, si no va acompañado de la victoria en el partido o en la competición.
El reto, en la actualidad del deporte base, debería ser siempre lograr la máxima participación deportiva, sin menoscabo de la diversión, ni tampoco de la progresión de cada niño o niña. La obsesión competitiva generada por la sociedad de la inmediatez a la que estamos sometidos, debe quedar al margen para ampliar, los niveles de la estructura deportiva de competición, con el objetivo de que todo niño o niña con ganas de práctica, independientemente de sus capacidades y habilidades, pueda competir en condiciones de igualdad técnica, táctica y física; fomentando así la participación y no estableciendo los resultados como imagen final del proceso de formación.
Las fases del desarrollo motor exigen que tengamos en cuenta contenidos de aprendizaje según la edad. Entre los 3 y los 7 años hay que enseñar habilidades motrices básicas. A partir de los 7 y hasta los 11 años, aproximadamente, es la etapa para comenzar con habilidades motrices específicas y a partir de los 14 años, es cuando un adolescente está preparado para las habilidades motrices especializadas, sin se han desarrollado adecuadamente las fases anteriores.
El desarrollo evolutivo de los jóvenes debe hacernos pensar sobre el equilibrio que tiene que haber entre los retos planteados y las habilidades que pretendemos que desarrollen. En la etapa de educación primaria, entre los 6 y los 12 años, se producen cambios en los aspectos cognitivos, socio afectivos y de desarrollo moral; y es a partir de los 11 o 12 años, cuando es posible apreciar en el niño su capacidad para realizar juicios propios independientes de los del adulto, para discernir lo justo de lo injusto y esto supone en el ámbito de la competición deportiva, una asunción y asimilación de valores.
PD: según lo expuesto y para aquellos que la crítica la fundamentan en decir que esto son "sólo discursos", recordar que en la legislatura 2003-2007, por ejemplo, se pusieron en práctica, desde el Cabildo de Gran Canaria iniciativas como el Rebumbio 3x3, cuyo objetivo principal era fomentar el fútbol lúdico y el juego limpio en centros escolares de Gran Canaria.

http://www.laprovincia.es/opinion/2018/01/17/iniciacion-deportiva-educativa/1018756.html

domingo, 31 de diciembre de 2017

DEPORTE DE ADULTO PARA NIÑOS


Mucho se ha hablado estas semanas del abultado resultado producido en un partido de fútbol base en nuestra isla.
El deporte base en general está mal planteado, estamos cada vez antes, exigiendo a los niños, objetivos que no son acordes a sus edades, objetivos que hace años eran de otras categorías, pero la pronta especialización está originando que el proceso de formación se acelere, no centrándose en el desarrollo de los niños, si no, en los que son mejores y estén más dotados motriz, técnica y tácticamente.
El niño como tal, a mi opinión, debe aprender a competir divirtiéndose, y soy un defensor acérrimo de cuidar las categorías pequeñas con formación hacia las categorías superiores, centrándonos en el aprendizaje de todo lo que conlleva la competición pero sin el carácter competitivo, para que cuando se llegue a la edad competitiva, hayan adquirido y tengan afianzado estos conocimientos, sin presión por el resultado, ya que lo que buscamos es un objetivo a largo plazo, y siempre que este trabajo esté enfocado bajo una dinámica lúdica.
¿A que edad sería la idónea para comenzar con la competición propiamente dicha?
Sobre los 12 años es cuando se debería iniciar la especialización, con una competición lo más parecida a la de los adultos.
Pero la actual estructura de competiciones llevadas a cabo por las Federaciones, no hace posible que esto se pueda realizar, estamos sometiendo a los jóvenes deportistas a cargas de trabajo ya sea físico, técnico-tácticos o psicológicos mas elevadas a las que corresponden al periodo en el que están, buscando la especialización cada vez antes.
Aunque en muchos casos se consiguen los objetivos a corto plazo, éste puede ser contraproducente a largo plazo, siendo ésta una de las causas principales del abandono del deporte, en cuestión, ya sea de forma competitiva o que se produzca un cambio de disciplina, por estar "quemados" de éstas.
Los entrenadores y los encargado de las Federaciones debemos, recapacitar y centrarnos en los fundamentos del entrenamiento y la educación física y no intentar saltarnos etapas, intentando quemar cada una de éstas para conseguir un perfecto desarrollo de nuestros deportistas, primando la formación al resultado.
Esto está originando que el deporte infantil de formación parece que está tendiendo peligrosamente hacía una “profesionalización” excesiva y todo para ganar.
La labor principal de un entrenador de base es la de educar a los niños en una serie de valores, tales como la solidaridad, el compañerismo, la amistad y el respeto al adversario y también desarrollar las capacidades deportivas de éstos. Por lo tanto, los resultados a corto plazo se tienen que considerar siempre como una cuestión secundaria.
Muchos entrenadores consideran la victoria como su principal objetivo, incluso con niños muy pequeños, lo que hace que utilicen procedimientos totalmente inadecuados, ignorando las características psicológicas y fisiológicas de los jugadores.
Vivimos en una sociedad en la que solo te valoran por el color de la medalla que obtienes.
Aunque detrás de esa medalla hay muchas horas de esfuerzo y trabajo, también existen personas que trabajan de igual manera aunque nunca llegarán a esas cotas de éxito, éstas también se merecen tener el derecho de participación y adaptar la competición a ellos, ya que el deporte no es solo la búsqueda de rendimiento, también es el conseguir la mejora en aspectos físicos y sociales de los que lo practican.
Fomentar la competitividad desde pequeños es coherente con el modo de vida actual, pero se aleja de la verdadera finalidad del deporte de base. Movidos por el ego personal de padres y entrenadores, y con el cobijo del sistema, los niños y las niñas crecen en un ambiente fuertemente competitivo, donde se premia a los más preparados y se castiga a los débiles, mientras que los valores se convierten en una piel postiza.
En conclusión hay que evitar dar la impresión que la única razón para participar en el deporte es la consecución de un resultado, obtener medallas u otros premios.
Es necesario adoptar una pedagogía acorde a la edad con la que estamos trabajando porque los niños no son adultos en miniatura, EL DEPORTE DE ADULTO PARA LOS ADULTOS Y EL DE NIÑOS PARA LOS NIÑOS.
 

NO ESPERES ESTAS 5 COSAS DE TUS HIJOS DEPORTISTAS


 La mayoría de los padres desean que sus hijos sean unos grandes campeones en el deporte, pero desconocen que ese deseo puede provocar que el niño lo abandone o se acabe aburriendo. Descubre en este post 5 cosas que debes saber si tienes niños deportistas.
Hasta ahora hemos visto cosas muy bonitas y atractivas, pero es mi obligación comentarte cosas no tan bonitas que seguramente no quieres oír. Por el bien común y de convivencia familiar y convivencia en el entorno entrenador-deportista-familia debes conocer esta realidad.
1º. No esperes que tu hijo sea un campeón
Si todos los padres apuntan a sus hijos a escuelas deportivas para que sean campeones, tenemos un problema matemático, el podium solo está adaptado para un campeón. Lamentablemente, algunos estudios de abandono deportivo confirman que los niños abandonan el deporte porque no han cumplido las expectativas de sus padres o seres allegados. Cómo puedes mantener a tu hijo en el deporte, muy fácil, cambia la forma de animarle especialmente los días de competición. No le digas frases como "Tienes que ganar", "Eres el mejor demuéstralo", "Gánale a ese", etc. Cámbialas por "Intenta hacerlo lo mejor que puedas", "No te preocupes que te irá muy bien", "Lo importante es que incorpores a la competición lo que aprendiste en los entrenamientos"... Con estos mensajes la responsabilidad que recae sobre el niño es mucho menor y especialmente su éxito o cumplimiento no dependerá de los demás. He visto en más de una ocasión como niños consiguen quedar en grandes campeonatos en segunda posición y lloran por no haber sido primeros, cuando realmente segundo o tercero es un gran puesto, y además reciben una reprimenda de su entrenador y sus padres, en vez de analizar la competición y ver los posibles fallos y virtudes o valorar el proceso más que el resultado.
2º. Nunca hagas esta pregunta
Los sábados y domingos pueden convertirse para muchos niños en los días de la semana más odiados ¿Cómo?. Muy fácil, generalmente siempre hay comidas familiares y previamente el niño ha ido a competir, vamos a ponernos en la piel del niño que entra en el bar o en casa de sus tíos, y se encuentra a unos 5-10 adultos esperando a conocer su rendimiento y lo hostigan con la pregunta "¿Has/habéis ganado?. Parece inofensiva, pero estamos jugando con la proyección de expectativas que tenemos sobre el niño, y lo más seguro es que un domingo gane y otro pierda, o a lo mejor varios fines de semana pierda, entonces qué ¿Crees que se sentirá bien al responderte con un no?. Cambiemos esa pregunta por...¿Qué tal fue el partido?, ¿Qué tal fue la competición?. Y que nos cuente sus sensaciones, sus errores, sus aciertos...
3º. Los niños se educan en casa
El deporte es un potencial medio para educar, pero recordad que los hijos deben venir educados de casa. Los entrenadores les enseñarán a rendir más físicamente, estrategias tácticas, técnica, entrenamiento de preparación física... pero también lo educarán para que sea mejor persona. Por eso, debes apoyar todas sus decisiones y especialmente si colaboras entregando en la escuela deportiva a un niño educado contribuirás al éxito de todo el equipo y permitirás que el entrenador cumpla con su trabajo. De todas formas, confía en que la práctica deportiva bien dirigida por un profesional será una práctica educativa. Y esto no afecta solo a niños, sino que también adultos, hay ejemplos de deportistas que son muy educados y da gusto escucharles hablar en los medios de comunicación, por el contrario hay otros que parece que nunca han tenido buenos educadores, siendo un mal ejemplo para muchos niños que disfrutan siguiéndolo.
4º. No esperes que las tardes y los fines de semana sean fáciles
Admiro a los padres que se vuelcan en llevar a sus hijos a las escuelas deportivas. Soy consciente que no es nada fácil, coger el coche e ir a la instalación, a veces a varios kilómetros de distancia, tomarse un café o hacer tiempo mientras tu hijo disfruta del deporte, volver a recogerlo, llevarlo a las competiciones, buscar en una tienda muy específica la equipación deportiva y el material de competición, darse de alta en facebook para seguir los logros del club, ir a las reuniones de los clubes, pagar la licencia federada, el seguro y mil cosas más!. Pero créeme que es un esfuerzo que valdrá la pena, y tu hijo recordará toda su vida el esfuerzo que has hecho para tener esa formación deportiva.
5º. Ten calma con el carácter de tu hijo

Si al final lo inscribes ten en cuenta que tu hijo será muy feliz mientras le vaya todo muy bien, haga los entrenamientos, vaya mejorando sus marcas personales, gane competiciones...Pero
¿qué sucederá cuando tenga una lesión?, o cuando le gane un equipo o deportista que nunca le ganó?. Te lo diré con un pequeño acertijo.

Se abre el telón, aparece tu hijo tras perder en una competición. Se cierra el telón. ¿Cómo se llama la película?. Un monstruo viene a verme . Simplemente aparecerá un monstruo de vez en cuando por tu casa, ten mucha paciencia porque hay una fase de ira que dura unas 24 horas, posteriormente aparece una fase de negación para finalizar con una de aceptación, donde ya recuperarás a tu hijo de siempre, ese cuyas fotos con una sonrisa preciosa reposan sobre un mueble del salón de tu casa. Es un ciclo que lo vivirás constantemente salvo que tengas a un Rafa Nadal en tu hogar. Pero piensa que los beneficios serán mayores que los aspectos negativos. ¡Ojalá todos los problemas de familias con hijos adolescentes fuesen estos!.
 


MI HIJO ME SACARÁ DE POBRE


Este es el pensamiento de muchos padres, cuando apuntan a sus hijos a Fútbol, desde que tienen un poco de destreza con el balón, se les iluminan los ojos con el signo del €.
El fútbol siempre ha gozado de unos privilegios tanto económicos como sociales, con respecto a los demás deportes, en los corrillos de padres siempre se valora más que los hijos de unos hayan metido... algún gol en el partido del fin de semana, que otros que hayan competido en natación o gimnasia rítmica y hayan sacado unas buenas marcas, eso no es valorable, el golito tiene más mérito, esos golitos son los que hacen que los padres se froten las manos con el diamante en bruto que tienen en casa, lo de los demás no tiene merito, para el de natación es simplemente un chapuzón que se da un rato en la piscina y la de gimnasia rítmica esa niña que da volteretas por ahí, cuando seguramente habrán entrenado lo mismo o más y el grado de dificultad pueda haber sido incluso mayor.
Tristemente es así, llevo toda la vida vinculada al deporte y casi 18 años en la docencia y lo he visto y actualmente más, influenciado por la gran cantidad de información a través de Internet y redes sociales que hace que todo se magnifique más.
Todo esto es un arma de doble filo, hay muchos y buenos entrenadores en el fútbol base, pero siempre están los "vende humos" que dan expectativas a muy largo plazo, diciendo que el niño llegará lejos, jugará en primera, pero a ver, cuando te llega un niño no puedes prever esas cosas ni predecirlo, porque son muchos factores los que influyen en llegar a la élite, y la élite no es para todo el mundo.
Por estas cosas y ese humo que le venden, los padres, muchas veces inconscientes, se lo empiezan a creer, haciéndoselo creer a los niños también, tomándose la actividad como un trabajo, sometidos a una presión que no les compete para la edad que tienen, muchas veces viéndose forzados a hacerlo de manera voluntaria, por creer que es lo que deben hacer, porque sus figuras de referencia (padres y entrenador) es lo que le dicen, cuando lo que tienen que hacer estos niños es divertirse, aprender y desarrollarse a través de la actividad física, produciéndose, a raíz de esto, en muchos de los casos episodios de violencia, de los que estamos, desgraciadamente, viendo en los últimos tiempos.
¿Qué pasa si ese pequeño crack no llega?, como ya comenté antes, son muy pocos los que llegan arriba, lo que puede pasar, es que el niño abandone la actividad, por acumulación de presión, o que simplemente cuando crezca termine jugando pachangas con los amigos en la cancha del barrio, sin obtener ningún tipo de ese beneficio que soñaban sus padres en sus inicios.
Por otro lado están, los de los demás deportes, deportistas que entrenan duro y sacrifican muchas cosas para lograr sus metas, siendo menospreciadas en referencia al fútbol, tenemos que hacer cambiar a la sociedad para que se valore a todo por igual, mostrando un poco de respeto por el trabajo que realizan estos deportistas, que al fin y al cabo es el mismo, independientemente de la disciplina deportiva que sea.
En resumen, hay que dejar que el único trabajo de los niños sea divertirse, que es lo acorde a su edad y que ya tendrán tiempo para decidir si el llegar a la élite es una opción o no.

 

MENOS SILLÓN Y MÁS BALÓN


Cuando me refiero a balón, también quiero decir más raqueta, más bicicleta, más salir a correr o nadar y en mi caso más Tatami.
Al llegar la época de verano muchos padres/madres me comentan que sus hijos no vendrán a entrenar porque van a dejarlos "descansar", ¿descansar de qué? descansar de una actividad beneficiosa tanto para su salud como para sus relaciones personales y sociales. En verano tienen todo el tiempo del mundo para hacer muchas cosas, lo único es organizarse bien, hay tiempo de playa, jugar, e incluso de ir a entrenar, por qué no, 1 hora en relación a las horas incontables que se pondrán pasar durante los 3 meses ante el móvil, videojuegos o televisión, no es nada.
Luego se vienen quejando de la cantidad de horas que se pasan frente a la consola, cuando es tan fácil como organizar los tiempos de cada cosa.
¿Al final es beneficioso ese "descanso"?, termina el verano, empieza la rutina y el niño aparece con 5 kg. de más, y los padres sorprendidos ¿cómo habrá podido pasar?, los niños son animales de costumbres y rutinas, y no se le debería cortar del todo, pero como se dice, a lo bueno se acostumbra uno rápido, el sillón y la consola es más cómodo que entrenar.
Volver a la rutina de entrenamientos después de 2 meses sin dar palo al agua va a costar a muchos.
Ya los niños no salen a jugar a la calle, no interactúan, todo es virtual, no experimentan, no se manchan, no se caen y se hacen heridas en codos y rodillas, todo le pasa a sus álter egos de los videojuegos.
Gran culpa de ésto es por la permisividad de los padres ante esta situación.
Nuestras madres nos tenían que ir a buscar a la calle porqué siempre estábamos jugando, se que son otros tiempos y que no está la cosa para que los niños jueguen en la calle, pero hay infinidad de actividades para que se muevan, el que quiere lo hace y el que no, siempre busca alguna excusa.
Una hora de actividad física al día, o por lo menos 3 veces por semana y luego complementarla con salidas en bici, jugar en el parque o playa, reduciría este sedentarismo veraniego, dejando a un lado la dichosa maquinita, hay que obligarlos a moverse, sí como lo digo, obligarlos, ¡¡¡no se pongan las manos en la cabeza!!! los niños de hoy en día son muy cómodos, en gran parte por que los dejamos serlos, buscan mil excusas para sólo pasar el rato con la consola.
Hay que moverse, salir y aprovechar éste maravilloso clima y espacios del que podemos disfrutar durante todo el año.
El sedentarismo sólo acarrea problemas de salud, obesidad, diabetes... y de socialización.
Adultos demos ejemplo y los niños nos seguirán.
Por eso recalco.... MENOS SILLÓN Y MÁS BALÓN, O LO QUE SEA